La crueldad de los hombres se mide en el abandono al amor y a la responsabilidad. Y más cuando ésta se transforma en el más bello legado: un hijo.

Es imperioso deber de nosotros los hombres en verdad buenos, ayudar a madres solteras con orientación, confianza, elementos de lucidez y claridad para que sepan armonizar su nueva vida con su propia fuerza que ya de por sí es enorme, por el hecho de ser mujer.

Es una fortuna que los hombres buenos sean más, pese a la desgracia del poder diabólico de convencimientos de los hombres que banalizan al amor y huyen luego de cumplir sus sediciosos cometidos.

El apoyar a las madres solteras para que se levanten, para que sepan que no están solas en esa cruzada, que cuentan con amigos desinteresados, que el género masculino tiene más seres positivos que negativos y que también en la amistad hay buenas guías y referencias con apoyo para la crianza del niño.

Llegó el momento de derribar la imagen y poder de los que utilizan al amor falso para sentirse poderosos. Y demostrar que el amor de hombre es real y viene en miles de formas, entre ellas, la amistad.

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