Han transcurrido 77 años desde abrió sus puertas por primera vez. Y ahora luego de ese tiempo Doña mariquita se despide de su clientela porque su dueño debe jubilarse. El negocio familiar forma parte del patrimonio de la ciudad, será difícil ver la persiana abajo cuando haya que pasar por la plaza.

Los problemas de salud de Fernando Villén lo han obligado a toma la decisión de cerrar el negocio de su familia. Sus dos únicos hijos viven fuera de Málaga dedicados a sus carreras profesionales. Razón por la cual Doña Mariquita se despide de sus clientes dejando un gran vacío en la ciudad.

Un negocio lleno de historia

Desde que abrió sus puertas en 1942 el negocio de Fernando Villén se ha mantenido dentro del gusto popular. Ofreciendo excelentes desayunos, buen café, pero sobre todo la buena atención por parte de su personal. En este caso Fernando era la mitad, por así decirlo de Doña mariquita.

Lo que comenzó como una lechería que era visitada solo por mujeres más tarde se convirtió en una cafetería. Con el paso de los años fue una churrería y hamburguesería hasta lo que se conoce en la actualidad.

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